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viernes, 19 de marzo de 2010

El rebusque: una tendencia que mueve la economía

60 de cada 100 colombianos no tienen seguridad social, ocho millones en la miseria, casi tres millones de compatriotas sin empleo, un millón y medio en situación de desplazamiento forzado, un panorama económico bastante oscuro que será un reto para las futuras directrices colombianas, una verdadera emergencia social que tiene por el momento como único remedio el rebusque.


A las puertas de concluir el segundo mandato del Presidente Álvaro Uribe Vélez y de iniciarse un nuevo periodo legislativo donde los elegidos promulgarán las diferentes leyes que dictaminaran a los colombianos, se evidencia que el panorama político puede traer grandes cambios luego de escándalos como la parapolítica donde la ética y la dignidad del Parlamento Colombiano quedaron en duda y de un fallido rerefendo que dejo muchos vacíos de procedimiento, temas que ojala no se vuelvan a repetir por el bien constitucional, eso si, dependiendo a quien se elija.

Sin embargo, el panorama económico demostrado por instituciones especializadas mantendrá una tendencia negativa si los programas de seguridad democrática y de reformas sociales no tengan replanteamientos en su operatividad que hoy ubican al país con problemas nacionales sin ninguna mejora sustancial que solo ha repercutido en el aumento de la miseria, la violencia y la informalidad.

La seguridad democrática en cierta medida ha recuperado la confianza de los colombianos en materia de movilidad y lucha contrainsurgente, pero, como logra entenderse que haya crecido la producción de drogas en un 27 por ciento y que los jóvenes consuman cada vez más narcóticos en comparación a otros países, además, que el recrudecimiento de la violencia se mantenga a pesar de la desmovilización de 36 mil paramilitares, será que si se está invirtiendo debidamente el dinero proveniente de los Estados Unidos?
Por otro lado, las reformas laborales promulgadas por los últimos mandatos vienen degenerando la calidad de vida de los colombianos, proyectos que hoy son ampliamente cuestionados por el pueblo y los organismos de control, como por ejemplo, el decreto de Emergencia Social que busca suplir un hueco fiscal de 500 mil millones de pesos producto del mal manejo de los recursos de las EPS privadas y del Ministerio de Protección Social, obligando a que muchos ciudadanos se metan la mano al bolsillo además de los aportes que hacen por ley de su salario para acceder a la salud.

De igual manera, el mercado laboral ha sido afectado, el 60 por ciento de las personas en capacidad de trabajar hoy se encuentran el en rebusque, estas personas no generan ni la mitad del salario mínimo lo cual repercute en no gozar de servicios de salud y recreación y mucho menos en aportes que algún día les permita pensionarse o tener un ahorro programado. Es común ver en cada una de las calles colombianas a personas vendiendo minutos a celular, libros, revistas, música y lo más común comida.

A vender empanadas

Un hogar que mantener conformado por su esposa e hija fue el motivo principal para que Narciso Barrera optara por la venta de empanadas como forma de hacerle frente al drama del desempleo, actividad informal que hoy le representa la estabilidad básica para cubrir gastos de arriendo, servicios, alimentación y educación.

Sin esperar a que le cayeran soluciones del cielo, desde hace más de seis años este oriundo de Chita, un pueblo boyacense cercano a la Sierra Nevada del Cocuy se levanta a las cuatro de la mañana junto con su esposa para cocinar el maíz peto, el arroz, la carne y las verduras, ingredientes primordiales para la elaboración de empanadas que muy seguramente lograra satisfacer decenas de paladares de la localidad de Engativa.

Don Narciso expresa que sus inicios en el negocio de la venta de empanadas no fueron fáciles, al principio dice que solo vendía entre cinco y diez empanadas, pero que gracias a la ayuda de Dios y la perseverancia suya y de su compañera hoy alcanzan gran reconocimiento en el sector por su producto principal el cual alcanza una demanda de 50 empanadas por día, eso sin contar con los pasteles y las arepas. Su jornada diaria comienza con la venta en los parques, cerca de los colegios y de tienda en tienda, ya en la tarde se dirige a los centros comerciales donde manifiesta que tiene una venta considerable, sin embargo, afirma que la Policía en busca del orden y el respeto del espacio público molesta mucho lo cual le genera una disminución en sus ventas.
No obstante esto no es impedimento para que a futuro piense en expandir el negocio abriendo un local, donde asegura, podrá atender de una forma más calida a sus clientes, de igual manera, el de posibilitar fuentes de empleo para otras personas y familiares, además, dice que luego de trabajar como ganadero en Villeta y Fusagasuga y de soldador en Bogota esta es una alternativa digna para trabajar sin llegar a la penosa necesidad de mendigar, por eso, cada día alista sus guantes, su gorro y su bata para una nueva jornada donde la higiene, el esmero y la superación amasaran nuevos sueños que a través de una simple y deliciosa empanada hecha por Narciso Barrera nutrirán decenas de estómagos que se abren paso en un más escaso mercado laboral.